La forma de tratar el “Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad”
es modificar o compensar lo más posible aquellas conductas típicas que
repercuten negativamente en la vida diaria del niño y de su familia. El
objetivo principal es reducir su impulsividad e inquietud motriz y
aumentar su atención, que son la fuente de sus principales problemas.
Las corrientes psicopedagógicas conductista y cognitivista ofrecen
diversas estrategias para tratar la hiperactividad. La corriente
conductista centra su atención en cómo el ambiente en el que se mueve el
niño (la familia, los profesores, etc.) interactúa con él para,
manejando esta interacción, modificar las formas de comportamiento. La
corriente cognitivista actúa directamente sobre el niño enseñándole a
ejercer su propio control a través del entrenamiento en estrategias.
martes, 1 de julio de 2014
Según Still, estos niños son especialmente problemáticos, poseen un espíritu destructivo, son insensibles a los castigos,
inquietos y nerviosos. También son niños difíciles de educar, ya que
pocas veces pueden mantener durante mucho tiempo la atención puesta en
algo, con lo que suelen tener problemas de rendimiento escolar a pesar
de tener un cociente intelectual normal.
La hiperactividad es un trastorno de la conducta de
los niños, descrito por primera vez en 1902, por Still. Se trata de
niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven
continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un
lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan
rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada.
Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras
personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes.
Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.
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